Un turismo en la nube
Y no me refiero a viajar al espacio o pasar las vacaciones entre aviones…sino a uno de esos términos de moda que, como el 2.0, quizás hagan más mal que bien por un uso del mismo mal racionalizado: el “cluod computing“.
Lejos del concepto marketiniano del mismo, sí quiero plantear la lógica que subyace del mismo, y no es otro que el camino hacia un modelo de ecosistema turístico, una plataforma perfectamente entrelazada y relacionada que, desde la abundancia, permita el desarrollo de un turismo líquido. En definitiva, un turismo propio de la Sociedad Red.
Y en ese escenario, la nube tiene mucho que decir: para bien o para mal.
Por un lado, la nube y sus aplicaciones permiten el acceso a la inmensa mayoría de las personas y empresas, así como su absoluta interconexión entre aplicaciones (o al menos se dirige a ello).
Pero por otro, se ciñen sobre ella muchos retos: falta de transparencia, capitalización del poder centralizador de forma “oculta”, política de privacidad opaca, generadora de escasez sobre sus propios intereses,..
Personalmente, creo que en la dualidad de ambas está el futuro, y la “nube turística” o “cloud tourism” se puede orientar hacia una mejora de la abundacia y, por consiguiente, de la sostenibilidad e innovación. Para ello, éste sería mi planteamiento: aplicaciones en la nube, con una transparencia absoluta de su “core business”, con apertura de la inteligancia de los datos o poder que pudiese sacar de su centralidad (respetando obviamente la protección de datos), con una clara política de propiedad de los datos de los usuarios (y su cómoda exportación y movimiento; esto es de cajón, pero…) y, sobre todo, con un diseño de mumi, que no sólo no genere escasez, sino que impulse redes distribuidas, ayudando a crear abundancia que, de otra forma, sería mucho más complejo (o utópico).
Si hay algún sector donde la plurarquía y las redes distribuidas no es que puedan ser aplicadas, sino que son su formato natural, éste es el turismo y la gestión de los destinos. ¡Todo un reto! ![]()
Turismo líquido
El año pasado, a través de Genis Roca, descubrí a uno de los autores (posiblemente junto con Beck, Sennett, Castells y Handy) que mejor definen la Sociedad Red: Zygmunt Bauman. Su concepto de “líquido” creo que es fundamental y muy visual para entender el nuevo escenario social y económico.

Si nos referimos al escenario del sistema turístico, ése que transita de un “embudo a una plataforma” para desarrollar de forma horizontal una composición emergente y continua de redes distribuidas, podemos visualizar un nuevo concepto de “Turismo líquido“.
Porque el actual y futuro sistema turístico, como hace unos días comentaba Alfonso Castellano en una excelente visualización del turismo en 2023, es una composición líquida de los distintos elementos que conforman el ecosistema. Y son líquidos porque su agregación -en forma de redes- con el resto es de forma dinámica y múltiple. Y lo son tanto para crear producto (la parte visual) como para generar una nueva forma de gestionar (la parte interna y menos visual).
Este escenario implica nuevos retos profundos. Retos que deben solucionarse con innovaciones ligadas a la gestión y a la organización, más que a la tecnología en sí misma. Una innovación radical -o transformación- que permita de forma sostenible mantener ventajas competitivas en el nuevo escenario. Este es el reto de los destinos líquidos y de las empresas líquidas. El concepto que comenté hace unos meses de Punk Trip, lo veo cada vez más como la solución de marketing que mejor se adapta al concepto de producto turístico líquido.
Hoy leo en Hosteltur que Miguel Reynés, director de Informática de RIU, sentenciaba que era mejor copiar que innovar. Y, estando de acuerdo con lo que dice, discrepo en parte: “Para que puedas mantener una ventaja competitiva continua en el tiempo a base de copiar (que posiblemente sea una buena estrategia para productos y tecnología, que tienen un beneficio de la innovación muy muy corto y son fácilmente copiables), necesitas innovar en gestión”. Y ése, y no la tecnología, es el reto de la innovación turística española: el turismo líquido.
Al fin y al cabo, ya se puso de moda de nuevo hace un par de años: Be water, my friend!
(Foto de Invent en Flickr)
